martes, 14 de marzo de 2017

Dos ponencias completamente diferentes

En las últimas semanas hemos asistido a dos ponencias que se realizaban en la universidad.
La primera, "Aplicaciones de los autómatas celulares, de las epidemias a los incendios forestales", realizada por Gerardo Rodríguez Sánchez de la universidad de Salamanca fue... "influmable".
Presentaba un tema muy interesante y el ponente contaba experiencias propias y ejemplos reales que conseguían que mantuviéramos el interés.
Pero mi verdadera opinión es que realizó una presentación tediosa y larguísima, un total de 100 diapositivas. Dio demasiada información, las diapositivas estaban llenas de texto y formulas diminutas que ni se veían ni se entendían. Además, como observamos en la fotografía, el ponente no se movió de su sitio en toda la ponencia.
Consiguió que muchos perdiéramos el interés a partir de la mitad y que el tiempo pasara muy despacio.


La segunda, "Yo y mi ponencia", realizada por Quique Guijarro, director artístico, escritor, bailarín y coreógrafo.
Sin ningún recurso visual, él solo en el escenario consiguió no solo que la gran mayoría de los asistentes estuviéramos atentos y pendientes, sino que además saliéramos de allí motivados, creyendo un poco más en nosotros mismos y con ganas de crear nuestros propios proyectos dejando los temores de lado.
Su expresividad, sus gestos el moverse por el público, hacer el bobo... fueron algunos recursos que utilizó para hacer que su ponencia fuera atractiva.

Mari, Quique y yo

Con esto podemos observar que no siempre los recursos visuales o la cantidad de información son la clave para una buena presentación en público.


 

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